Resulta casi imposible imaginar que una empresa, independientemente del sector al que pertenezca, tenga futuro si no cuenta con competencias digitales. Servicios como los coches autónomos y los drones dependen de una capacidad computacional de la que solo disponen Amazon, Google y Microsoft, que cada vez tienen más peso en los asuntos públicos.

Mientras los negocios y los gobiernos trasladan sus bases de datos a la nube, los tres proveedores principales se están convirtiendo en la plataforma invisible de la vida cotidiana. Los informes de que Amazon y Microsoft están pujando por controlar una infraestructura de mapeo crucial para operar los modelos más independientes de coches autónomos recuerda que la influencia de los gigantes de la nube está creciendo en nuevas direcciones. Estas empresas se están posicionando para alimentar la infraestructura pública que impulsará el mundo.

Amazon y Microsoft invirtieron en HERE,  porque la empresa ha dedicado años a la creación del tipo de detallados mapas en 3D que necesitan los coches autónomos para lidiar con todo tipo de conducción. Estos mapas graban la posición de cada bordillo de acera y cada poste de semáforo.

Google es la única otra empresa que dispone de unos mapas comparables. Maps y HERE han sido elaborados mediante coches equipados con sensores y cámaras. Pero, a diferencia de Google, cualquier empresa automovilística que quiera lanzar grandes cantidades de vehículos autónomos a la carretera necesitarán emplear estos mapas y dependerán de una empresa de computación en la nube. Google afirma que quiere colaborar con la industria automovilística para lograr un amplio uso de coches autónomos, y probablemente acabará proporcionando sus propios mapas a los fabricantes automovilísticos.

El sueño de multitudes de drones comerciales que llenen los cielos para entregar paquetes, monitorizar las cosechas y realizar otras tareas podría depender de la infraestructura proporcionada por las empresas de la nube. Amazon y Google están colaborando estrechamente con la NASA en un proyecto que intenta elaborar un sistema nacional para controlar el tráfico de drones. Este proyecto probablemente también incluirá un importante componente en la nube. La Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) y la NASA parecen estar abiertas a que esta red sea operada de forma privada, con la supervisión de los reguladores. El diseño propuesto por Google para el tráfico de drones incluye la operación de esa parte del sistema por parte de empresas privadas, mientras que Amazon ha trazado su propio diseño preferido.

Así mismo, si pensamos en que la gran mayoría de las personas enviamos datos a la nube diariamente sobre nuestros movimientos, gustos, compras, habitos, no nos debe extrañar la cantidad de empresas que empiezan a desarrollar estrategias bigdata para competir en el mundo actual.

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